ANÁLISIS  ·  VENEZUELA  ·  MAYO 2026

Antonio Ledezma

Antonio Ledezma

Alcalde Mayor de Caracas · En el exilio desde 2017

Nota del autor

Aquí nadie ha claudicado. Nadie ha capitulado. Nadie se ha resignado.

El Manifiesto de Panamá firmado por las fuerzas políticas democráticas venezolanas el 22 de mayo en Ciudad de Panamá fue un ejercicio de responsabilidad histórica. Bajo la conducción legítima de María Corina Machado y el presidente electo Edmundo González Urrutia, los diferentes factores políticos y sociales de Venezuela nos encontramos para afirmar nuestra unidad de propósito sin rendición de principios.

La discusión fue franca, descarnada y libre. Cada quien se expresó sin limitaciones, sin arriar jamás sus banderas. Pero logramos evitar que el apego a las propias posturas se convirtiera en un cepo de la soberbia. Porque con iracundia y agrios temperamentos no se avanza. Y bien se sabe lo enmarañada que resulta esa travesía.

Que nadie se confunda sobre lo que acordamos en Panamá. No fuimos a repartirnos cuotas de poder — al fin y al cabo, hoy no hay ningún poder que distribuir. Lo que hay son cuotas de responsabilidad que asumir. Tampoco se trata de instalar un cogobierno con la tiranía, ni de resignarnos a sobrevivir indefinidamente bajo la ficción de un régimen interino. De lo que se trata es de interpretar a un pueblo cargado de una indignación y una rabia legítimas, y conducirlo con estrategia atinada hacia su liberación.

La médula del Manifiesto de Panamá traza una ruta que termina en elecciones presidenciales libres y soberanas. Eso exige un nuevo elenco de rectores electorales — ciudadanos decentes, independientes, honorables — que actualicen el Registro Electoral Permanente, levanten las inhabilitaciones políticas y garanticen que María Corina pueda participar. Exige también la liberación de todos los presos políticos, el retorno seguro de los exiliados y el desmantelamiento definitivo del aparataje de torturas y censura.

Porque esto es medular: María Corina no ha modificado un ápice su manera de pensar. Cuando el régimen nos invitaba a diálogos tramposos, nuestra respuesta fue invariable — no porque rechazáramos el diálogo, sino porque exigíamos condiciones reales. Hoy hacemos lo mismo: sentarse tiene un precio, y ese precio se llama fecha de elecciones presidenciales.

Esta colosal tarea no es para una sola persona. Involucra a partidos, movimientos religiosos, estudiantes, trabajadores, empresarios, artistas, líderes vecinales. Más del 90% de los venezolanos respalda el cambio. Muchos de ellos votaron por Chávez hace años; hoy apuestan con fervor al Plan Tierra de Gracia. Esa amplitud es la señal más clara de que el régimen ha perdido.

“No fuimos a repartirnos cuotas de poder. No hay ningún poder que distribuir — sino cuotas de responsabilidad que asumir.”

Aquí nadie ha claudicado. Nadie ha capitulado. Nadie se ha resignado a darlo todo por perdido. El Manifiesto de Panamá es nuestra brújula. Y la libertad, nuestra única estación de llegada.

Un tema relevante: el Manifiesto de Panamá no contradice las 3 fases expuestas por el Secretario de Estado Marco Rubio en nombre del Gobierno de EEUU. Las asume y complementa, resaltando la línea de las elecciones presidenciales como vía expedita para iniciar una auténtica transición hacia la democracia.

En profundidad

ANÁLISIS · LIDERAZGO

La otra mejilla de María Corina

La golpearon en el hemiciclo. Le arrancaron el fuero. Le prohibieron candidatearse. Cada golpe fue respondido con más fuerza moral. Ledezma argumenta por qué, en esta hora, dar un paso al costado ya no sería magnanimidad sino un error histórico irreparable.

Leer el artículo →

DERECHOS HUMANOS · FFAA

¡Un General de Verdad!

Tras casi diez años de cautiverio injusto, el General Ramón Lozada Saavedra recupera la libertad con la frente en alto. Su historia es el espejo de una tragedia nacional — y la prueba de que la reserva moral de la institución militar venezolana sigue viva.

Leer el artículo →

REPRESIÓN · VENEZUELA

La libertad, la vida y los bienes

El régimen ya no solo encarcela. También mata, extorsiona y usurpa las viviendas de los presos políticos. Ledezma documenta cómo la represión se convirtió en un negocio criminal que asalta simultáneamente la libertad, la vida y el patrimonio de los venezolanos.

Leer el artículo →

¿Quieres que el mundo sepa lo que pasa en Venezuela?

Comparte este boletín y súmate a la causa.

✊ #HastaElFinal