Crónica  ·  Gira Europea  ·  Abril 2026

Con broche de oro en Portugal

El capítulo final de la gira europea de María Corina Machado se escribe en Lisboa: diplomacia de alto nivel, respaldo institucional y un reencuentro con la diáspora que vale más que mil discursos.

Antonio Ledezma  

Antonio Ledezma

Alcalde Mayor de Caracas · En el exilio desde 2017

He visto, a lo largo de décadas de lucha por la democracia, cómo se escriben páginas que no solo narran hechos, sino que delinean rumbos históricos. La reciente gira europea de María Corina Machado cierra con una estampa que, sin exageración alguna, puede calificarse como una de esas páginas con letra resaltante que anuncian alboradas. Su capítulo final en Lisboa no fue un acto protocolar más: fue una señal política de alto calado, un mensaje cifrado en clave de respaldo institucional del mundo libre hacia la causa venezolana.

Conviene decirlo con claridad: no estamos ante una agenda de cortesía, sino ante una estrategia cuidadosamente tejida para insertar la causa de la libertad de Venezuela en el tablero geopolítico europeo. Y Portugal, con su peso específico dentro de la Unión Europea, jugará un papel que dista mucho de ser accesorio.

La imagen de María Corina Machado siendo recibida por el Primer Ministro Luis Montenegro a las puertas del Palacio de São Bento no es un detalle menor. Es la representación simbólica de una legitimidad que el narcorégimen intenta usurpar puertas adentro, pero que se reconstruye con firmeza en el concierto internacional. Antes, el encuentro con el canciller Paulo Rangel en el Palacio das Necessidades consolidó ese mismo mensaje: Venezuela no está sola en su lucha.

Sé —y lo afirmo con la autoridad que da haber estado en estas lides— que estas tratativas diplomáticas no se ventilan ante micrófonos ni se agotan en fríos comunicados. Hay una prudencia estratégica que distingue a la política seria de la farsa. Pero también es cierto que se puede —y se debe— fijar con precisión la línea medular de ese esfuerzo: asegurar un respaldo nítido, indubitable y resuelto a una salida democrática sustentada en elecciones libres.

Porque conviene decirlo con claridad: jugar al retardo, maniobrar con el calendario electoral o convertir la convocatoria de elecciones en una barajita de cambio no es una táctica política inocente; es un acto de desprecio a la dignidad de los venezolanos. Es someter a un pueblo resiliente a una espera abusiva, es poner a prueba —de manera abyecta— la tolerancia de una ciudadanía que ya ha dado muestras suficientes de temple, coraje y determinación.

Y es que esto es vertebral: la solución a la crisis venezolana pasa, inevitablemente, por la convocatoria de elecciones auténticas, con fecha cierta y condiciones verificables. No hay atajos. No hay componendas que sustituyan la voluntad soberana. Se trata de desmontar los escollos que el régimen ha erigido como murallas de ignominia: nuevos rectores, actualización del Registro Electoral, incorporación de millones de venezolanos en la diáspora, levantamiento de inhabilitaciones y el cese de la judicialización de los partidos políticos.

“Lo que falta no es dinero: es democracia, es institucionalidad, es Estado de Derecho.”

En medio de esas conversaciones, flotó una frase que sintetiza la complejidad del momento: "a veces hay que hacerle concesiones a la realidad". Pero cuidado con las interpretaciones interesadas. No se trata de claudicar principios, sino de calibrar tácticas sin sacrificar el objetivo estratégico: la libertad.

Algunos, desde la comodidad de sus escritorios, agitan el fantasma de una guerra civil. María Corina Machado fue tajante —y con razón— al desmontar esa narrativa: en Venezuela no existen fracturas raciales ni odios religiosos ni guerras fratricidas ideológicas. La verdadera amenaza para la paz es la prolongación de la dictadura. Es el intento calculado de ganar tiempo a costa de la angustia de un pueblo.

Mención aparte merece el encuentro con la diáspora venezolana en Lisboa. Ese reencuentro no es un acto sentimental aislado; es la constatación viva del desgarramiento humano que ha sufrido nuestra nación. Más de 50 mil venezolanos en Portugal son testimonio de una tragedia que no se mide solo en cifras, sino en historias.

Antes de aterrizar en Lisboa, en el vuelo UX1153, María Corina ya mostraba la emoción de reencontrarse con esos compatriotas. Y al llegar, no fue a dictar cátedra: fue a escuchar. "Aquí vengo a escucharlos", dijo. Esa frase define liderazgo. Allí estaba el joven que pronto será ingeniero aeroespacial, símbolo de una diáspora competitiva que triunfa a pesar de la adversidad. Allí estaba Matías, con sus 13 años, abrazado a la esperanza de regresar a su país. "Llévame contigo", le decía entre sollozos. Esa escena vale más que mil discursos.

Y también estaba la pregunta que resume el clamor colectivo, formulada por Ana Cristina: "¿Qué más tenemos que hacer para ayudar a conquistar la libertad?" La respuesta no es simple, pero sí es clara: mantenerse firmes, al pie del cañón, sin ceder ante la resignación. Porque tanto nadar para morir en la orilla sería imperdonable.

He aprendido, en carne propia, que la lucha por la libertad no admite medias tintas. Y también sé que los pueblos resilientes, como el venezolano, no se rinden, incluso cuando la noche parece más oscura. Portugal fue el broche de oro de una gira que no termina en Europa. Continúa en cada venezolano decidido a rescatar su dignidad. Continúa en cada gesto de apoyo internacional. Continúa, sobre todo, en la convicción de que la alborada de la libertad no es una ilusión, sino una meta alcanzable.

Y hacia allá vamos. Sin titubeos. Sin concesiones indebidas. Con la certeza de que Venezuela será libre.

En profundidad

Análisis

Escuálidos, Majunches y Sayonas

Cuando un poder necesita insultar para sostenerse, ya ha confesado su fracaso. Ledezma analiza la estrategia del insulto como política de Estado, y la respuesta de María Corina Machado: elevar el debate en lugar de descender al lodazal.

Leer el artículo →

Publicaciones

Venezuela: Política y Ambiente  

Nuevo libro

Venezuela: Política y Ambiente

Una reflexión sobre el país que viene: energías limpias, reglas claras, instituciones que protejan y no depreden.

Conseguir en Amazon →

¿Quieres que el mundo sepa lo que pasa en Venezuela?

Comparte este boletín y súmate a la causa.

✊ #HastaElFinal

Seguir leyendo