EDITORIAL

Grande, Venezuela, en todo

Venezuela ganó el Clásico Mundial el domingo. La gente lloró en los estadios, en los cafés,bares o rodando sobre una bicicleta en Miami. Lo hizo frente a televisores en Caracas con la luz cortada o en esas plazas públicas abarrotadas de gente eufórica e indómita.

No es un resultado menor. Ganar así, limpiamente, nos hace sentir que cuando llevas años viviendo cómo en Venezuela otros asuntos se arreglan antes de empezar “el partido “.

Y los venezolanos lo saben. Por eso no celebraban solo el béisbol.

Este triunfo contrasta irremediablemente con lo que ocurre adentro del país: esta misma semana, la dictadura interina volvió a amenazar a los ciudadanos que se atrevan a realizar protestas pacíficas. La respuesta autoritaria, como lo han hecho siempre, no fue explicar nada ni corregir nada. Fue advertir que la represión está incólume y el costo de hablar se eleva.

Eso lleva años así. Los tribunales fallan para un solo lado. Las instituciones que deberían frenar al poder hace tiempo que trabajan para él. El ciudadano que intenta reclamar algo no encuentra dónde apoyarse. Las leyes solo aparecen cuando le convienen a alguien. El Estado de Derecho hace tiempo fue conculcado por la dictadura.

Entonces llega un equipo de béisbol y gana un campeonato mundial dentro de las reglas. Y la gente enloquece. No solo de alegría. De algo más parecido al reconocimiento. Eso, eso es lo que se supone que debe pasar cuando las cosas funcionan correctamente.

La distancia entre ese estadio en Miami y lo que ocurre en Venezuela no es metafórica. Es el problema medular: no hay separación de poderes y por lo tanto las instituciones solo le sirven a la dictadura.

EN PROFUNDIDAD

Grande, en todos los terrenos

La victoria de Venezuela en el Clásico Mundial no fue solo un triunfo deportivo, sino una afirmación colectiva de carácter, reglas y unidad que recuerda cómo se construyen las verdaderas victorias de un país.

👉🏼 Léelo aquí

Todos Van Preso

Frente a la incapacidad de gobernar y resolver la crisis del país, el poder ha optado por sostenerse en el miedo, usando la represión y las detenciones como respuesta a una ciudadanía que, pese a todo, sigue resistiendo y perdiendo el temor.

👉🏼 Léelo aquí

Cuando no hay parte de buena fe

La crisis venezolana es, ante todo, una quiebra institucional: sin autonomía real de los poderes públicos, la ley deja de proteger al ciudadano y pasa a ser un instrumento al servicio de quienes detentan el poder

👉🏼 Léelo aquí

📚 Venezuela: Política y Ambiente

Escribí Venezuela, Política y Ambiente porque en la relación que hemos tenido con nuestro territorio, con los recursos naturales y con la idea misma de desarrollo, se juega el destino del país. Durante años, esa dimensión quedó relegada, como si el ambiente fuera un lujo para tiempos mejores, cuando, por el contrario, es un tema de urgencia.

En este libro intento pensar cómo una Venezuela democrática tendrá que reconstruirse sobre bases distintas: energías limpias, reglas claras, ciudades habitables, instituciones que protejan y no depreden. Es una reflexión sobre el país que viene, escrita desde la urgencia del presente, pero con la mirada puesta en el largo plazo.

Lo escribí para quienes quieren ir más allá del diagnóstico inmediato y preguntarse cómo evitar que repitamos los mismos errores. Porque sin una nueva relación entre política, poder y ambiente, cualquier reconstrucción será apenas un parche.

👉 Consíguela ya aquí

📣 ¿Quieres que el mundo sepa lo que realmente pasa en Venezuela? Comparte este boletín, suscríbete y acompáñanos en esta causa.

#HastaElFinal